Enfermedad parasitaria, vectorial y además ZOONOSIS, ¿qué quiere decir esto? Que puede afectar a las personas.
La leishmania esta causada por el patógeno conocido como Leishmania infantum y éste a su vez, necesita del mosquito Flebotomo. El flebotomo necesita unas características concretas para poder sobrevivir, entre ellas que la temperatura no baje de 16-18ºC.
Su actividad es más alta al amanecer y al anochecer , y no les gusta ni el viento ni el aire. En estado normal, la distancia que un mosquito puede recorrer en un día puede llegar a ser de 2kms. Descansan y se reproducen en lugares oscuros y ricos en materia orgánica (leñeras, escombreras, cuadras…), y es la hembra la que necesita ingerir sangre para realizar la puesta. Así, el pico de máxima infección es a finales de verano, puesto que las hembras necesitan de un animal positivo a la enfermedad para infectarse, y una vez que el mosquito tiene la enfermedad, la transmite a otros animales.
El calentamiento global ha hecho posible que esta enfermedad, hace años considerada “tropical”, ahora sea una enfermedad endémica.
Como curiosidad, en España se encuentra el mayor foco de Leishmania de toda Europa en el parque de polvoranca, Fuenlabrada.
Transmisión de la enfermedad
Como ya hemos comentado, es necesaria la picadura del flebotomo y que éste a su vez sea positivo a la enfermedad. Por tanto, la enfermedad no se contagia por estar en contacto con un animal o una persona enferma. También hay estudios en los que se ha demostrado la transmisión vertical (de madres a hijos) y la sexual (durante la copula), aunque en estos dos casos el porcentaje es muy bajo. De ahí la importancia de que la cría sea con animales sanos.
Sintomatología
El período de incubación puede variar entre 3 y 18 meses. De forma excepcional, la enfermedad puede permanecer latente durante varios años. Algunos perros son resistentes y, aunque reciban picaduras de los flebotomos, nunca mostrarán síntomas de la enfermedad siempre y cuando estén correctamente alimentados y no estén sometidos a estrés. Esta resistencia, probablemente, está determinada genéticamente. Esto hace que perros aparentemente sanos puedan estar incubando la enfermedad y transmitiéndola. Es por ello aconsejable realizar análisis anuales para poder determinar si el animal es portador del parásito.
Aunque la leishmaniosis puede afectar a cualquier perro, hay diferencias en cuanto a la raza, sexo o edad, siendo más susceptibles los Pastores Alemanes y Bóxers, machos, y menores de 3 años, o a partir de 8.
Los síntomas son muy variables, dependiendo de cada individuo y de la presentación de la enfermedad. Podemos clasificarla en 3 grupos:
- Cutánea: Manifiestan heridas que no terminan de cerrar, dermatitis (lo más frecuente suele ser ver caspa en el pelo), adelgazamiento, pelo sin brillo, uñas largas o que crecen muy rápido (onicogriposis)
- Visceral: Afecta a los órganos, los más afectados son riñón y a veces hígado. En esta presentación la mortalidad es más alta, puesto que cuando comienzan los síntomas, los órganos suelen estar dañados.
- Articular: Cojeras intermitentes, muy dolorosas y que no responden a antiinflamatorios. La leishmania también puede dar síntomas en los ojos, con la presentación de hifema.
Prevención
En primer lugar tratar de evitar la picadura, existe una amplia gama de repelentes (collares, pipetas, spray…también existen sprays naturales de citronella y árbol de té, pero os recomendamos encarecidamente que los combinéis con collar, con la leishmania toda prevención es poca), usar mosquiteras en casa, evitar paseos en las franjas de mayor actividad del mosquito por zonas húmedas o que haya plantas en descomposición.
Junto al uso de antiparasitarios externos, es recomendable la vacuna de la leishmania.
La eficacia de la vacuna es sobre al 70%, por ello debemos combinarla con elementos que traten de evitar la picadura.
La vacuna tarda unas 3 semanas en alcanzar el 100% de su efectividad, por lo que lo ideal es que antes de empezar a aumentar las temperaturas y con ello la época de actividad del mosquito, realizar un test frente la enfermedad, incluso en animales que viven en zonas con muchísima enfermedad, realizar un test cada 6 meses.
Métodos de diagnósticos
En las clínicas y hospitales veterinarios hay distintos métodos diagnósticos:
- El más habitual es una analítica completa que registre proteínas totales, albumina y globulinas. Una de las alarmas sería la detección de estos valores alterados.
- Test rápido, con el que con unas gotas de sangre rápidamente sabremos el resultado. Puede darse el caso de que el animal no ha seroconvertido y aunque físicamente estamos viendo todos los signos de la enfermedad, el test nos da negativo (en este caso, un falso negativo). Si pasara esto, es recomendable hacer un proteinograma y titulación, que en resumidas cuentas nos indica la cantidad de virus en sangre y su actividad.
- Citología de las lesiones cutáneas y de ganglios y nódulos, mediante esta prueba se ve los amastigotes en la celula.
Tratamiento
Dependiendo del avance de la enfermedad el tratamiento irá orientado a frenarla.
Los tratamientos (hay varios), irán orientados a disminuir la carga parasitaria, para ello se utilizan productos destinados a aumentar la inmunidad celular, destruir parásitos y ayudar al cuerpo a detener el avance.
El veterinario, os orientará y ayudará a elegir el tratamiento más idóneo teniendo en cuenta el estilo de vida del animal y del propietario.
Perro infectado clínicamente sano Vs perro enfermo.
El perro enfermo es aquel que está infectado y muestra sintomatología, además de alteraciones en la analítica, en cambio hay perros con infección subclínica, que son aquellos que no presentan signos de la enfermedad pero que se ha confirmado.
Puede darse el caso de un animal enfermo de leishmania, que llega a negativizar el IFI y normalizar el proteinograma (perro con infección subclínica), pero seria necesario el realizar PCR de medula y/o ganglios para confirmar al 100% la eliminación del parasito.
¿Existen casos en que el perro sea portador pero no se desarrolle la enfermedad?
Aquí es importante destacar, que la presencia del parásito no está relacionada directamente con la manifestación de la enfermedad. Es decir, hay pacientes que pueden dar positivo en el diagnóstico sin presentar síntomas de la enfermedad. Y muchos de ellos no desarrollarán necesariamente la enfermedad, excepto que esta se desencadene ante, por ejemplo, una bajada súbita de defensas y/o problemas con su sistema inmunológico.
Pronóstico y calidad de vida
El pronostico depende de la afectación y gravedad del animal. Por otro lado tenemos que tener en cuenta que el tratamiento es individualizado, por lo que también es muy importante la respuesta del animal. Por norma general, el pronostico es mejor si la leishmania es cutánea, ya que cuando es orgánica, los riñones suelen estar dañandos y el tratamiento es más agresivo.
Un animal positivo en leishmania no quiere decir que sea enfermo, ya que es una enfermedad que no tiene cura pero si tratamiento. Un animal positivo, si tiene la enfermedad controlada y no hay afectación de órganos, simplemente se deberá controlar de forma anual el estado latente de la enfermedad, mediante analítica completa con proteinograma. En el caso que haya actividad en ese proteinograma, el veterinario pondrá el tratamiento más oportuno (hay veces que hay que reiniciar el tratamiento, otras que solamente necesita estimular la inmunidad…).
